Empiezan a discutirse las reglas de juego para el año próximo. Las diferencias por las PASO y las especulaciones sobre la "re-re". El municipio celebra datos de construcción privada, pero el sector está en alerta.
Por Ramiro Melucci
“Trabajamos con la hipótesis de que va a haber PASO”, dicen en el PRO. “Es la única manera de definir los candidatos”, coinciden los radicales. En el ecosistema del oficialismo local los únicos que disienten son los libertarios, sobre todo después de que el presidente Javier Milei presentara la semana pasada su reforma electoral, que incluye la eliminación de las primarias.
Ni en el Congreso nacional ni en la Legislatura bonaerense La Libertad Avanza tiene los votos para introducir ese cambio en las reglas de juego. Pero los libertarios de Mar del Plata dicen por lo bajo que, más allá de si se aprueba o no la reforma, la decisión del partido es no elegir candidatos a través de las PASO, como sucedió en septiembre pasado, cuando la alianza La Libertad Avanza – Pro llevó como candidato a senador provincial a Guillermo Montenegro y como postulante al Concejo a Fernando Muro.
La diferencia es que, si se reedita la alianza, el partido del Presidente pretenderá colocar al candidato a intendente. Ya se conoce el anhelo del diputado nacional Alejandro Carrancio, conductor del espacio en Mar del Plata y ladero de Sebastián Pareja, el preferido de Karina Milei en la provincia.
Las principales fuerzas políticas especulan que el gobernador Axel Kicillof adelantará las elecciones provinciales como el año pasado, que habrá PASO, que la oposición provincial fracasará en su intento de imponer la Boleta Única de Papel (BUP) y que posiblemente se reinstauren las reelecciones indefinidas. Creen que todo eso se discutirá y definirá después del Mundial.
En la oposición, las PASO podrían significar el mecanismo para dirimir la interna entre Fernanda Raverta y Gustavo Pulti. En el oficialismo, la vuelta de las “re-re” sería motivo de especulaciones. Por más que siempre dijo que no tiene intenciones de presentarse para un nuevo mandato, Montenegro quedaría habilitado a ser nuevamente candidato a intendente. Lo que, por la gravitación que mantiene en el oficialismo, ubicaría esa opción en la mesa de cualquier negociación.
Su “continuador” en la gestión, Agustín Neme, cree que llegado el momento también puede convertirse en una alternativa. Antes debe abocarse a mantener a flote un barco a punto de zozobrar. Gobernar sin plata una ciudad donde casi todo lo que entra se lo llevan los sueldos del personal y la empresa recolectora de residuos. Y en un marco político y comunicacional que tiende a opacarlo: gran parte de los “logros” que muestra la gestión son los que “inició” Montenegro.
Procura contrarrestarlo exhibiendo en las redes sociales indicios de autoridad. Entusiasmado con la demolición de la “Saladita de la Bristol”, anunció que allí ya no habrá licitaciones ni privatizaciones. Le puso fin así al plan que había motorizado Montenegro para jerarquizar el sector con el “Paseo de Compras Bristol”, que implicaba un llamado a licitación para otorgar en concesión la Unidad Turística Fiscal.
Playa Bristol volvió a ser de los vecinos, de las familias y de quienes visitan Mar del Plata para disfrutarla en libertad.
Mientras sea Intendente acá no se van a instalar carpas, no se van a hacer licitaciones ni se va a privatizar un solo metro de un lugar que es de todos.… pic.twitter.com/auIq0wLx1k
— Agustin Neme (@agustin_neme) April 24, 2026
El sindicato de los vendedores ambulantes (Sivara) había revelado en la semana que mantenía un diálogo fluido con funcionarios municipales. Cuestionó el fin abrupto del “acuerdo” por el que la feria seguía funcionando a pesar de que la ordenanza que la autorizaba estaba desactualizada, y dio a entender que también conversaba sobre la futura licitación. Esa que Neme anunció que no se hará.
Los concejales del PRO prefirieron en cambio poner de relieve la decisión de Montenegro de “generar las condiciones para que la ciudad crezca”. Aplaudieron los casi 150 mil metros cuadrados de obra nueva que se aprobaron en el primer trimestre y “los más de 2 millones” que se avalaron entre 2021 y 2025, que la comunicación oficial adjudicó a las medidas de fomento tomadas en el municipio.
“El ritmo de aprobaciones se mantiene”, planteó en respuesta a la exposición que 24 horas antes, en la Comisión de Obras del Concejo Deliberante, habían hecho los presidentes de los colegios de Técnicos, Arquitectura e Ingenieros, en la que volvieron a advertir sobre los “obstáculos” que encuentran en el funcionamiento de la Dirección de Obras Privadas.
Los números son contundentes, reflejan la decisión clara de @gmontenegro_ok: generar las condiciones para que la ciudad crezca. pic.twitter.com/mbC1EhW3lU
— Fernando Muro (@FernandoMuro_ok) April 21, 2026
En el fondo hay una coincidencia general: Mar del Plata “es una isla” en la industria de la construcción, registra una actividad que no se ve en otras ciudades del país. Pero cada vez hay más señales de alerta. Las apuntó en la comisión el arquitecto Diego Domingorena: el costo del metro cuadrado “está en el doble histórico del país, con casi 1600 dólares”, no hay crédito hipotecario para la construcción y la actividad está concentrada. Ejemplificó con la matrícula de su colegio: el 11% de los arquitectos tiene a cargo el 70% de las obras.
El municipio también deslizó su preocupación sobre “el alza del metro cuadrado” y marcó la combinación de ese factor con la estabilidad del dólar, la moneda con la que se maneja el mercado inmobiliario. No lo dijo, pero sugirió que en este marco conviene más comprar que construir.
Mañana el Foro de la Construcción alertará sobre la situación en una conferencia de prensa. Adelantó que apuntará “a la coyuntura que atraviesa la actividad, tanto en el ámbito público como privado”, y planteará “la necesidad de que se impulsen obras de infraestructura a nivel nacional, provincial y municipal, junto con medidas que contribuyan a reactivar la construcción privada”.
Es que la aprobación de planos que festeja el municipio no se refleja en la calle. Las obras tardan en materializarse. “Atravesamos tiempos difíciles, donde la incertidumbre económica y laboral golpea a la familia de la construcción”, se sinceró el secretario general de la Uocra, César Trujillo, en su mensaje sobre el Día de los Trabajadores de la Construcción. “Vendrán tiempos mejores, con más empleo”, agregó. Lo que no se entendió del todo es por qué, casi al unísono, la Municipalidad volvía a poner en boca de su gremio –en el comunicado en que difundió los números de construcción privada– aquello de que la actividad “hoy muestra pleno empleo”.
En el fondo hay una coincidencia general: Mar del Plata “es una isla” en la industria de la construcción. Pero cada vez hay más señales de alerta.
Los intendentes que no están atados a un acuerdo político con la Casa Rosada hacen de la reactivación de la obra pública uno de sus principales reclamos a Milei. Las dificultades de la parálisis las sufren todos, incluso los amigos.
Sirve para mostrarlo la segunda etapa del Acueducto Oeste. La iba a financiar en un 79% el Gobierno nacional y en un 21% OSSE. Pero la obra, que ya registraba inconvenientes por la inflación y las restricciones para la importación de suministros, quedó formalmente paralizada cuando asumió Milei.
En junio de 2024, una reunión entre las autoridades de OSSE (entonces conducida por el radical Carlos Katz) y las del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) renovó la expectativa. Duró poco: cuando un mes después la empresa municipal envió notas para consultar precisiones no tuvo respuesta.
Lo que también duró poco fue el Enohsa: en noviembre de ese año el Presidente lo disolvió y transfirió sus recursos materiales y financieros a la Subsecretaría de Recursos Hídricos. OSSE le tocó timbre. Tampoco tuvo respuesta.
En agosto del año pasado la empresa contratista –Coarco– presentó una propuesta para retomar la obra. En noviembre terminó poniéndose de acuerdo con OSSE para completar la mitad de lo originalmente previsto (pondrá en pleno funcionamiento once perforaciones ya construidas).
No importa si uno se pone el buzo violeta o si otro lo cita o le rinde pleitesía: el Presidente sigue sin mandar un peso para obra pública. Y del interés de Provincia por colaborar en alguna de las que frenó Nación acaban de cumplirse tres meses sin novedades.